|
LA MALDICIÓN ES REENCARNABLE: De Fidel Castro a Hugo Chávez (Parte 1) |
|
|
|
|

LA MALDICIÓN ES REENCARNABLE: De Fidel Castro a Hugo Chávez (Parte 1) Hugo Chávez es un payaso gordo y raro. En el sitio en que debía acondicionarse su cerebro, le ha nacido un estómago. Por eso su boca es un soberbio esfínter. Un orificio extrañamente colosal y despiadado, errático y soez. Cuando me siento frente al televisor me agreden las noticias que repiten segmentos de los discursos que día a día, sin síntomas de vergüenza, escupe el neófito dictador Chávez, volviendo a decir las frases que ya había escuchado antes y me sorprendo. Imagino al dictador Cubano ejerciendo de jugo gástrico izquierdista, prescribiéndole sandeces al desnudo tímpano Chavista; y el tirano venezolano, ausente de pensamientos, renueva parágrafos íntegros que sepultaron a mi patria. Fidel Castro, “el coma andante” se inventó todas estas peroratas y las convirtió en necias leyes. Ahora Hugo Chávez las impone en Venezuela sin un ápice de creatividad. La cartilla es puntual. Cuba, al borde del abismo ya dio el paso al frente. En estos momentos Venezuela, al filo del barranco, y aún a tiempo, debería arrojar al dictadorzuelo Chávez por el mismo despeñadero que proyectó el dinosaurio Castro a la isla de Cuba. Venezuela merece salvarse. Cuba, lamentablemente, ya no sabe cómo resurgir de ese hueco en que vive hace cincuenta años. La maldición es reencarnable es un espacio donde vamos a comentar algunos eventos que sufrimos los cubanos y veremos cómo se conectan estos preceptos de la tiranía de Fidel con los actuales decretos Chavistas que le impone Hugo a los venezolanos. En estas páginas hablaremos de algunos acontecimientos que aproximan a estas dictaduras latinoamericanas con varios años de diferencia. La cartilla de Castro está siendo usada por Chávez.
PRIMERA REFLEXION: La economía Venezolana está que quiebra. El desenfrenado Chávez necesita un enemigo, está obligado a armar una guerra. La república de Colombia fue la elegida y ahora tiene entretenidos a los venezolanos en una fantaseada conflagración, similar a la que le inventó Fidel a los cubanos contra los Estados Unidos. El tirano insular, para no dejar pensar en sus tantas miserias al pueblo cubano eligió los domingos como “día de la defensa” y orientaba a toda la población a marchar de manera risible empuñando como arma un palo de escoba, y los crédulos cubanos en vez de deleitarse con sus familias en un justo descanso, se enfundaban en un palidecido uniforme de “las milicias de tropas territoriales” (En Cuba era el verde Olivo, en Venezuela la sangrienta camisa roja) y el dictador los orientaba a corretear como niños horas enteras en un tedioso ejercicio militar, enterrándolos varias horas en una húmeda trinchera, y al salir todos deshidratados de este hueco los alineaban para dar el “victorioso parte militar” bajo el escarnecido sol caribeño que no se compadecía de ellos. Los participantes, antes de ir a sus sus hogares, pasaban por las distintas plazas de los pueblos, donde el tirano disponía como premio tubulares camiones con cerveza a granel, y los " aguerridos milicianos" ¡...Miliciano, Miliciano, Miliciano adelante a marchar...!¡ por la cerveza...! sufrían aparatosas filas, para comprar unos vasos enormes y encerados se que calentaban al instante, y el refrescante y preciado liquido a los quince minutos de estar contenido dentro de la perga con sabor a vela ya se había transformado en un raro brebaje sin gas, y sin sabor a cerveza, era como una sopa que mareaba. Ya muy cansados y borrachos, vestidos de milicianos disertaban entre ellos de los sucesos del día y caían vencidos en sus camas. El plan de Castro, como el de Chávez era perfecto: La familia y los amigos pasaban a un segundo plano. No pensaban, ni comentaban sobre las penurias cotidianas por la que transitaban. El mandato era prepararse para una guerra que jamás aconteció. El desubicado vientre de Chávez ha mal digerido estos “néctares intestinales Castristas” y los ha puesto en práctica de manera eficaz y urgente. Lilo Vilaplana. |
|
|
| |
Home » Portada » Portada
|
| | | Portada | | | | El Capo según Mockus
| | | El ¨Culebrón¨que ve el intelectual | | | | | | | No es fácil interpretar la popularidad de la telenovela El Capo. ¿Un gran guiño social en favor de los narcos? ¿Una señal de que nos encontramos ante una etapa superada y podemos mirar ya con indulgencia un terrible pasado? ¿Una idealización que sería un paso obligado para iniciar el camino hacia una Colombia donde cada persona pueda ser mejor ser humano?
| | | | |
| | | | | | | | | | | | | | Veo la telenovela El Capo casi religiosamente desde cuando comenzó, hace dos meses y medio. Anoche me dirigí a mi esposa con el tono exacto que alguna vez usó el protagonista para dirigirse a su esposa: “Déjeme pensar, dé-je-me pen-sar”. Sólo me faltó el “Mija”. Hay momentos en que nada lo perturba más a uno que la insistencia de una persona bien intencionada. En ese momento me sentí preso de la misma impaciencia de Pedro Pablo, un nuevo Pablo Escobar, más discreto, más calculador, más atractivo…
Sí, el Capo es absolutamente seductor (¡y yo que me creía provisto de suficientes anticuerpos contra la ética y la estética de los narcos por todo el daño causado por ellos, y especialmente por su desprecio por las vidas propias y ajenas!). La telenovela lo logra: uno se identifica con el Capo y sus secuaces, sufre cuando los persiguen, goza cuando salen adelante. Y la identificación se produce a pesar de las reiteradas confesiones de actos de barbarie pasados, a pesar del carro bomba contra el Congreso conducido por un enfermo terminal de sida. La empatía se extiende además a sus tres mujeres y a sus tres escoltas. A Chemo, el escolta que murió, lo recordamos con nostalgia, sin importar que murió matando a dos generales y un soldado.
VALORES NACIONALES
Ayuda a ello el que cada uno de los personajes, comenzando por los delincuentes, tenga unos valores claramente apreciados por la sociedad colombiana: lealtad (cuente conmigo, para lo que sea), reciprocidad (hoy por mí, mañana por ti), valentía y disponibilidad inmediata, irreflexiva (lo que haya que hacer, lo hacemos ya), especialmente ante emergencias o ante oportunidades de éxito fácil.
Otro factor de éxito del Capo son sus tres mujeres: cada una tiene una personalidad atractiva por lo compleja. Ya no se trata de “mujeres-objeto” estereotipadas para las cuales sin tetas no habría paraíso. Esta vez son mujeres íntegramente entregadas a sus trayectorias vitales, la una como madre y esposa, la otra como periodista profesional atrapada entre el deseo de venganza y la atracción por el Capo, y la tercera como escolta incondicional, lesbiana que se sorprende seducida por fin por un hombre al que primero ha idolatrado como duro y como jefe (pero que sobre la tumba del Chemo descubre un amor más integral por éste). Estas mujeres rivalizan entre ellas, pero también la huida y la cárcel las llevan a soportarse y ayudarse mutuamente.
Otro secreto de El Capo es que la tragedia sólo es tragedia, al menos en primera instancia, cuando afecta a la propia familia. Únicamente el hecho de haber matado a su hijo lleva al Capo a iniciar una reflexión moral. El familismo (“Yo, por mi familia, lo que sea…”) es un punto de entronque entre colombianos mafiosos y no mafiosos.
La precariedad de la situación creada por la persecución o por el encarcelamiento redefine los “bandos”. La familia del ministro y la familia del Capo que se encontraban entrelazadas sin saberlo ahora colaboran, se escuchan, se comprenden, conviven y desarrollan entre ellas una creciente solidaridad.
JUSTICIA DRAMATICA, CINE Y TV
Bajo el régimen soviético, Lituania produjo varias películas cuyos diálogos esquivaban fácilmente la censura, pero en las cuales la selección misma de los artistas y la historia contada llevaba al espectador a sentir intensa empatía con los bandidos (adjetivo oficial con el que se calificaba a los partisanos anticomunistas). Al final los bandidos –así los llamaba dentro del film el sombrío burócrata enviado por el Partido– perdían o empataban. Había, pues, lo que los libretistas llamaban justicia dramática. El bien triunfaba. Pero el doble sentido era evidente, al menos para todos los que se sentían oprimidos por la ocupación rusa. Burlar la censura y reencontrarse en los sentimientos claramente buscados por los productores era parte esencial del juego. El título de una de las películas se daba el lujo de llevar la ironía al extremo: “No hay camino atrás”. ¡Finalmente sí hubo camino atrás! E indudablemente las películas mencionadas ayudaron a encontrar ese camino. En el cine, todo el relato se presenta en una sola sesión.
Prácticamente todos los que ven el desarrollo, ven el desenlace. En las series de televisión es muy distinto: hay una sedimentación de identificaciones capítulo por capítulo, y cada capítulo tiene que entenderse por sí mismo, y los principales sentimientos que genera deben ser, en la medida de lo posible, independientes de los capítulos anteriores. El Capo puede ser interpretado de tres maneras: como obra maestra que da testimonio de una sociedad que ha hecho suya la ética y la estética del narco (con algo de sarcasmo, Ómar Rincón defiende esta idea en una revista femenina publicada por un gran diario); como juego novelado con una realidad que ya pertenece al pasado; o como obra pedagógica que parte del principio de que sólo comprendiendo “desde adentro” e idealizando al desviante se puede despertar en él un proceso de autocorrección a un mismo tiempo gradual y radical. Claramente todavía no se sabe cuál de los tres sentidos predominará. Idealización de los narcos: ¿defensa o preámbulo de una transición pedagógica?Colombia necesita transitar de la ambivalencia (mezcla de miedo y admiración) frente a los narcos, hacia la comprensión de las consecuencias de su actividad, comprensión que debería conducir al Nunca más.
Cada uno de nosotros es un ser humano que puede ser mejor. Idealizar a quienes más daño nos han hecho puede ser un buen punto de partida, pero es peligroso. Hay que pasar de cierta aprobación o guiños tácitos de la cultura “traqueta”, al rechazo social claro y no violento.
Diego Gambetta, el más reputado de los estudiosos de la mafia siciliana, ha investigado cómo influyen mutuamente los modos de vivir y de operar de bandas de crimen organizado y su representación en el arte, especialmente en el teatro y el cine. Encuentra un recíproco enriquecimiento permanente entre arte y realidad, que va desde el modo de vestir y hablar hasta la innovación tecnológica en el modus operandi delincuencial.
La expresión mafiosi y su derivado mafia son usados por primera vez en 1863 en una comedia (I mafiusi della vicaria) para referirse a bandidos presos que están asociados, cuentan con rito de Persiguiendo por aire al Capo. E iniciación, son temidos por violentos, tienen jerarquía y se proclaman capaces de influir sobre la administración de Sicilia. Esta comedia fue presentada 55 veces en ese año en Sicilia y Roma y más de dos mil veces en 31 años de gira por el sur de Italia y Roma. “En relación con un hombre, mafiusu en la Sicilia del siglo XIX era ambiguo y significaba pendenciero, arrogante, pero también intrépido, emprendedor y orgulloso (Gambetta, 2007: 236-7).
“Me pueden matar, [pero] mañana nacerán cinco nuevos”, dice el Capo. Mientras coexistan un negocio tan rentable y una miseria tan atroz… El autor del libreto, Gustavo Bolívar, es consciente de que roza la justificación social. La pone en boca del Capo y luego dice que lo que más admira de Pedro Pablo León Jaramillo, alias El Capo, es su franqueza, su sinceridad, y añade que no comparte las vías de hecho. Jugamos con fuego, señores. La fórmula es exitosa. Al exportarla se consolidarán muchos prejuicios sobre Colombia.
Y SI SOLO FUERA ARTE O ALARDE DE ARTE…
Como lo hace una obra de arte, El Capo ha creado un mundo y a él nos lleva a millones de colombianos cada noche entre semana. Ese mundo es parecido al del poema de José Agustín Goytisolo que canta Paco Ibáñez: “Érase una vez un lobito bueno / al que maltrataban todos los corderos. / Y había también un príncipe malo, / una bruja hermosa y un pirata honrado. / Todas esas cosas había una vez / cuando yo soñaba un mundo al revés”.
¡Ah, de eso se trataba, de pintar un mundo al revés! ¡Qué alivio! Al final, tras vivir emociones muy fuertes, todo regresa a su sitio. Los malos, transitoriamente empoderados y admirados, terminan siendo no tan malos o no tan poderosos o no tan admirados. Hay una “normalización”: los buenos terminan siendo fuertes y admirables; los malos, débiles y despreciados.
La novela cabalga durante meses sobre la escandalosa anomalía de unos malos con poder y habilidad, favorecidos además con la simpatía de la gente buena. Tal vez el mejor desenlace posible es la conversión: Pedro Pablo y su familia, ahora extendida hasta incluir a la del ministro y la del industrial, consagran el resto de su vida a arrepentirse y sobre todo a reparar los daños causados por su excesivo afán de poder. ¿Del dolor por la muerte del hijo propio puede nacer la solidaridad con cada vida por proteger? |
|
| |
|
|
|
Lilo Vilaplana, Guionista, Director y Poeta Cubano Lilo Vilaplana, quien actualmente vive en la ciudad de Bogotá (Colombia) conversa con El Miami Post desde el set donde filma su mas reciente telenovela: "Por Amor" la que se presenta por el Canal TeleFutura de la cadena Univision.
|
|
La dictadura cubana siempre se ufanó que no necesitarían de nadie para sobrevivir, y a los cubanos que no aceptábamos su sistema demencial y absolutista nos acusaban de escorias, gusanos; en fin, lo peor. Pero la familia de los que se quedaron y la energúmena tiranía de los Castro, paradójicamente, se sostienen de los que afortunadamente abandonamos el país en algún momento.
Invité a mi hermana a visitarme. Después de casi trece años de ausencia nos reencontramos. Fue un abrazo fuerte, hermoso y extraño. Los dos meses y medios que estuvo en Bogotá, “se le fueron volando”, la llevamos a sitios de interés, a buenos restaurantes, a pasar un fin de semana en alguna finca de Melgar, queríamos que fuera feliz y pudiera, al menos por este tiempo, vivir normal y en libertad, y por supuesto, cumplir el sueño de todo cubano que viaja: Ir de compras. Mi esposa le cumplió con creces este anhelo.
A la hora del regreso a Cuba, en el aeropuerto, después de ser mal atendidos por una funcionaria de Cubana de Aviación y bien atendido por otra de la misma especie, pagamos los 108 kilos de sobrepeso y mi hermana partió para la isla cargada de anécdotas, emociones, pero sobre todo, de maletas; con presentes para la familia, regalos pagados con mucho cariño por nosotros, al igual que las libras de sobrepeso, que se pagan en Colombia a cuatro dólares y se vuelven a pagar en Cuba a diez pesos cubanos cada libra. Me imagino que cubana es la única aerolínea del mundo que cobra dos veces la misma gestión.
En el aeropuerto José Martí de La Habana le aceptaron algunas libras de sobrepeso, pero le quitaron casi dos maletas que ellos no autorizan a ingresar. Se la retuvieron en el aeropuerto. Se quedaron con ellas. Se las robaron. Es que también los funcionarios tienen necesidades y como Fidel los ha enseñado a robar, pues la ley ampara a los hampones de la dictadura. Es un robo autorizado.
Mi hermana se había embarcado en Colombia por Cubana de Aviación, y nunca se le advirtió por parte de la aerolínea que solo se permiten ciertas libras de sobrepeso, pues acá no se las hubieran dejado llevar. Si el sobre peso había llegado a Cuba, si el avión no se cayó por el equipaje de mi hermana, si se pagó acá esa mercancía y luego su transportación y llega a Cuba, y se vuelve a pagar… por qué van a despojarla una parte de su botín, para dárselas a otra persona.
Ya me imagino a uno de esos confundidos funcionarios con las botas Brahma que les mandé a mi padre o al hijo de una funcionaria de la dictadura jugando con el avioncito que le enviaba a mi sobrino. También he visualizado a estos delincuentes oficiales vendiendo en su barrio los vestiditos que le mandamos a mi sobrina o las camisas que se iba a estrenar mi hermano, o los pantalones que eran de la talla de mi cuñado. En fin estos ladronzuelos autorizados por Castro se robaron la mercancía que estaba comprada para mi familia. Ya estos piratas tienen la patente de corso. Son los nuevos corsarios de la dictadura cubana.
Ya la tiranía no solo tortura al cubano de adentro de la isla, no solo vive de las remesas que envían los familiares con mucho sacrificio desde el exterior, ahora también le roban sus cosas amparados por alguna ley que se inventó el tirano para que estos otrora rebelde ahora sean autorizados mendigos.
Lilo Vilaplana. Bogotá, 12 de Octubre del 2009. |
|
|